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Menstruar es un acto político

Antes de comenzar a leer, te invito a que respondas para vos las siguientes preguntas, seas o no una persona menstruante ¿Qué es para vos la menstruación? ¿Cómo te dijeron que era? ¿Qué adjetivos usas para hablar o pensar en ella? ¿Qué mitos conoces sobre la misma? ¿Hablas de la menstruación?

Ilustración de Kallen Mikel

Por Cintia Orcellet


El tabú de la menstruación

        La menstruación ha sido abordada, enunciada, en muchos ámbitos como un hecho puramente del orden de lo biológico, pero esta no puede ser reducida sólo a un cuerpo biológico, es un fenómeno multidimensional, bio-psico-social.

        Las preguntas del inicio son para pensar cuántas veces hemos estado en situaciones donde da vergüenza hablar de la menstruación, incomoda, da asco. La imposibilidad de nombrarla, de visibilizarla, responde a la lógica de lo tabú, cito a Freud en “Totem y Tabú” para hablar de ello, Freud ubica a la menstruación dentro de los tabúes temporales, el tabú representa para él dos significaciones que se oponen, lo sagrado y lo peligroso, las prohibiciones tabú a diferencia de las religiosas y las morales carecen de un fundamento, estas se encuentran enlazadas a un temor y como consecuencia de la violación de alguna de estas prohibiciones se impone un castigo.
        “Las innumerables prescripciones tabú a las que son sometidas las mujeres de los salvajes durante la menstruación aparecen motivadas por el temor supersticioso a la sangre, y es ésta, desde luego, una razón real.” (1)
        Alrededor de este tabú se encuentran innumerables mitos que ubican a la menstruación como algo peligroso, o venenoso, en diferentes culturas las personas menstruantes han sido relegadas y/o excluidas de la vida en comunidad, de diferentes ceremonias, y hasta se les ha prohibido tocar objetos, plantas o consumir algunos alimentos, además no estar en contacto con el agua porque se les cortaba la menstruación. También en algunas culturas, los procesos de siembra y cosechas eran acompañados con los ciclos menstruales de las mujeres, ya que estos están íntimamente relacionados con los ciclos lunares.

        Relatos tomados de una investigación mencionan que “Si la fuerza de la mujer comienza a fluir en un eclipse solar o lunar el daño será irremediable, y aun si no hay Luna, la relación sexual es pestífera o fatal para el hombre; la púrpura es contaminada por mujeres menstruando. Así de grande es su fuerza. Pero en otras ocasiones durante el período menstrual, si las mujeres caminan desnudas a través del campo, gusanos, escarabajos y otras pestes se eliminan.” (2) En otros lugares aparece la menstruación como un proceso de purificación del cuerpo de la mujer, siguiendo un poco la lógica del tabú se encuentra algo de lo peligroso y también algo de lo sagrado.

        Estos mitos dan lugar a que aún en la actualidad, sigamos pensando la menstruación como algo feo, asqueroso, que no hay que nombrar, que “es cosa de mujeres”. Todos estos miedos y creencias están acompañados a la desinformación que hay acerca de los ciclos menstruales, hasta incluso las personas menstruantes no hemos recibido información acerca de cómo es nuestro ciclo menstrual, qué fases atraviesa, qué producen ellas en nuestro cuerpo, y qué nos producen los productos de gestión de la salud mental.

        El discurso biomédico no hace más que aportar a esta desinformación, creando una visión negativa del cuerpo de las personas menstruantes, lxs niñxs menstruantes se convierten en dolientes y consumidoras de fármacos para aliviar el dolor menstrual, mal llamado “dolor de ovarios”, dolor que se produce por la contracción del útero para que se desprenda el endometrio, la sangre, y es común que se les ofrezca además de la toallita, del tampón, el ibuprofeno.

        La sangre aparece como señal de no estar embarazadx, y no como parte de un proceso, con el discurso de la “regularidad” la medicina ha hecho que las personas menstruantes sean medicadas con anticonceptivos orales por tener ciclos “irregulares”, sin tener en cuenta las subjetividades de esas personas, su cuerpo singular; se universaliza un ideal de funcionamiento del cuerpo, no valido para todos los cuerpos, ni para todos los procesos subjetivos. Muchas de las causas de la amenorrea (ausencia de menstruación) son producidas por factores emocionales o de estrés, indagar y preguntar antes de medicar debería ser una práctica necesaria, informar acerca de cómo funciona en nuestro cuerpo esa medicación, y qué consecuencias tiene también debería ser una obligación de los profesionales de la salud que las recetan. 


Menarquía y el pasaje a ser mujer

        La llegada de la menarquía con el imperativo “te convertiste en mujer” y el trasfondo de ya podes gestar irrumpe en los cuerpos menstruantes, ¿Qué significa convertirse en mujer? Muchxs siguen siendo niñxs en los inicios de su menstruación, muchxs no se autoperciben mujer, menstruar no nos hace mujeres, menstruar no nos obliga a gestar, no vinimos al mundo para ser una persona que tiene como actividad prioritaria gestar, ser madre/padre.

        En algunas culturas existen aún rituales para la llegada de la menstruación, lo que era más común en la antigüedad, el ritual permite inscribir la llegada de la menstruación en lo simbólico, se podría pensar que la eliminación de estos rituales tenga que ver con el encuentro algo traumático con la primer menstruación, acontecimiento que en vez de ser simbolizado muchas veces se tiene que ocultar.

        En los pueblos originarios de la Patagonia argentina S XIX y S XX con la llegada de la menarquía se propiciaban ciertos rituales y estos tenían relación con la iniciación de la mujer en el tejido como practica laboral y como identidad social “para ser mujer había que saber tejer”.
“la joven menstruante era recluida en un toldo mientras el resto de la familia festejaba. En todos los casos se destaca la importancia de piezas tejidas, tanto porque con ellas se confeccionaba el citado “toldo” o porque se la trasladaba en una manta como parte del ritual.” (3)
        Esta práctica muestra la menstruación inscrita también dentro del orden de lo laboral, atraviesa cada esfera de nuestras vidas, lo que afirma que sin dudas la menstruación no es algo sólo biológico.


Gestión de la salud menstrual

        Uno de los actores relevantes a la hora de hablar sobre los productos de gestión de la salud menstrual son los medios de comunicación, que muestran un estereotipo de persona menstruante, mujer, que debe verse “radiante” gracias a aquellos productos que absorben su sangre (de color azul) del mismo modo que muestran cómo se absorbe un producto de limpieza.

        La industria de los tampones llegó a nuestro país bajo el lema de la “liberación femenina”, para difundir sus productos a través de un ideal de mujer moderna, que gracias a los tampones, su cuerpo considerado defectuoso, pasaba a verse como un cuerpo a-menstrual masculino, sin un rastro de esa sangre y del proceso menstrual visto como sufriente. (4)

        Las toallitas y los tampones descartables aparecen como una solución rápida y eficaz para lucir a-menstrual en los días que menstruamos, lo que no es sin consecuencias; ni para el cuerpo por la cantidad de químicos que contienen y están en constante contacto con nuestro cuerpo, ni para el ambiente por la alta cantidad de residuos que producen. Recibir información acerca de otros productos de gestión de la salud menstrual también debería estar incluido en la educación, por eso la importancia de la ESI, incluirlo también en las charlas cotidianas, en las consultas médicas.


Menstruar es un acto político

        Menstruar es un acto político digo, porque visibilizar la menstruación visibiliza la represión que ha sido ejercida sobre los cuerpos menstruantes miles de años. La desinformación con la que nos encontramos acerca de nuestro cuerpo y de nuestros ciclos, lo que influye sobre la percepción del cuerpo.

        Menstruar es un acto individual, cada une debe elegir cómo transitar sus ciclos menstruales, pero la posibilidad de elegir debe estar presidida por la posibilidad de obtener información acerca del ciclo menstrual, de las posibilidades de gestión y sus consecuencias, no sólo para el cuerpo, sino también para el entorno, menstruar es también un acto colectivo.


Bibliografía

1. Freud, S. (1912). Totem y Tabú. Sigmund Freud Obras Completas. Tomo 13, ed. Siglo veintiuno. Buenos aires, 2017.

2. Santoliva Echeverri, P. (2018). Tiempo de Luna: Representaciones Sociales del Período Menstrual de la Comunidad Embera Chamí en el Resguardo Cristianía. Tesis de grado, Escuela de Humanidades, Facultad de Psicología, Universidad EAFIT.

3. Hernández, G. (2015). Una vuelta a la “casa bonita”. Un bricolage interpretativo de las fuentes documentales sobre los rituales de menarquía de los pueblos originarios de la Patagonia argentina (Siglos XIX y XX). Runa, 36 (2), 75-91.

4. Tarzibachi, E. (2015). Usos comerciales y transnacionales del etiquetamiento menstrual y la liberación femenina. Las primeras publicidades de tampones o.b. en Estados Unidos y Argentina (c. 1977-1978).. Razón y Palabra, 19 (92), 1-28.

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