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Impresionismo: Las puertas a la vanguardia del Siglo XX

Buscaban reflejar a la naturaleza con todo su esplendor y color. Pintaban al aire libre registrando el momento donde la luz torne a las cosas de una sensibilidad casi espiritual. Llenaban los lienzos de las impresiones que recibían de las calles y paisajes parisinos como ningún otro movimiento lo hizo. Se oponían a pintar al mundo de negro pretendiendo reflejar la belleza y la libertad.

Monet, Scène de rivière à Bennecourt, 1868.

Por Lautaro Romio

        Surge en Francia en el siglo XIX, según algunos críticos fue el movimiento más importante de Europa después del Renacimiento y fue el culmen de la larga tradición que se inicio en el siglo XV de representar la realidad. Además fue el antecedente y abrió las puestas a las vanguardias del siglo XX. Como todos los fenómenos novedosos, en su momento no fue valorado, pero poco después adquirió el prestigio que se merece.

        Este movimiento artístico aportó novedades fundamentales en la pintura contemporánea. Introdujo una nueva técnica pictórica que se basaba en la ejecución de pinceladas rápidas y yuxtapuestas para captar así un instante único e irrepetible. En este proceso jugó un papel fundamental la luz y cómo ésta se reflejaba en los objetos representados. (RIVAS, 2009, pág. 1)


Pissarro, Le Trésor et l'Académie, temps gris, 1903.

        Los aspectos fundamentales de esta corriente fue el hecho de vital importancia de captar las impresiones la luz natural y su forma de vibrar sobre los objetos con pinceladas rápidas de colores antes de que las variaciones de la luz desaparezcan. Por supuesto pintaban al aire libre trasladando todos sus materiales al sitio.

        Se levantaban por la mañana temprano y salían a sus caminatas por el campo, a lo largo de las riberas del Sena o por las calles de París, con los caballetes a la espalda, a encontrar sitios propicios, posibles paisajes o escenas convenientes… (Denvi, 1975, pág. 5)


Monet, Le pont en bois, 1872.

        A partir del uso de colores puros, los impresionistas dieron lugar a la ley del contraste cromático que dice: “todo color es relativo a los colores que le rodean”, y la ley de colores complementarios, enriqueciendo el uso de colores puros bajo contrastes, generalmente de fríos y cálidos. Las sombras pasaron de estar compuestas por colores oscuros, a estar compuestas por colores fríos que daban sensación de profundidad. (RIVAS, 2009, pág. 4)

        Esta era la técnica y la forma con la que pintaron Monet, Pisarro y Sisley. Después otro grupo también llamados impresionistas, lo hicieron de manera circunstancial en su carrera y fueron Manet, Degas, Renoir y Morisot de la primera generación. Más adelante se conformo otra generación, los llamados postimpresionistas y fueron Gauguin, Van Gogh, Seurat, Signac y Toulousse-Lautrec.


Degas, La classe de danse, 1871-1874.

        Este movimiento era una reacción contra el Clasicismo, una herencia que tomaba de modelo la tradición griega y romana que tenía un leguaje formal estricto y reglas para juzgar una obra.

        La interpretación clasicista del arte pone la idea por encima de la realidad: basándose en la idea de la perfección que le había sido inculcada, el artista debía corregir los azares y las imperfecciones de la realidad mediante el estudio de sus figuras y motivos… (Bernal Mora, 2012, pág. 5)


Renoir, Le déjeuner des canotiers, 1881.

        El artista impresionista abandona esta tradición de pintar dioses, figuras mitológicas, alegorías y literarias con colores oscuros y poca iluminación, basándose en las técnicas clasicistas de creación en sus solitarios talleres.

        El pintor impresionista pinta alegre escenas al aire libre, representación inconsciente de su libertad, con motivos de paisajes y flores, mucho color y luz.

        Monet pinta: “numerosos cuadros con una auténtica inundación de flores o arbustos floridos. Las resplandecientes aguas del Sena o sus afluentes bajo el cielo azul, con blancas nubes o alegres botes de remos sobre las olas, permitían una aplicación del color desenvuelta y pastosa”. (Bernal Mora, 2012, pág. 7)


Sisley, Vue sur le canal Saint Martin, 1870.

        Además de la técnica de pintar al aire libre, los impresionistas aportaron otros aspectos a la pintura, como el hecho de tratar temas corrientes y cotidianos de la vida inspirándose en la gente común u objetos vulgares. Fue un movimiento que en vez de modernizar el contenido del cuadro o el tema, modernizo la forma de hacerlo.

        Los impresionistas querían experimentar con lo nunca antes hecho y esto escandalizaba a la clase elitistas que pretendía que el artista represente la realidad lo más fiel posible. Ellos buscaban reflejar la naturaleza con toda su riqueza y color.

        Otro aspecto que escandalizaba era el desnudo del cuerpo en sus obras, la sociedad parisina estaban acostumbrados a los desnudos en el arte, pero siempre eran desnudos de dioses, ninfas, de figuras míticas y alegóricas, los desnudos de los impresionistas era de la gente común y real.

        En Olimpia Manet nos muestra a una prostituta desnuda, como las miles que vivían en el París del momento. La luz incide directamente sobre el cuerpo desnudo de la mujer. Está inspirado en la Venus de Urbino de Tiziano. Detrás de la dama una doncella negra le trae un ramo de flores, su cara oscura casi no se diferencia de la oscuridad del fondo, mientras que sus vestimentas orientales están fuertemente iluminadas. A los pies de Olympia un gato negro que impresionó tanto al público que durante años Manet fue conocido por “el pintor de los gatos negros”. (RIVAS, 2009, pág. 5)


Manet, Olympia, 1863.

        A partir del impresionismo los artistas toman distancia cada vez más del academicismo. También pudieron expresar con total libertad toda su espiritualidad y su manera de ver el mundo que los rodea. Esto fue un avance muy importante para la historia del arte.

        El impresionismo no solo fue un movimiento propio de la pintura, tuvo su influencia en la literatura, sus principales exponentes fueron: Marcel Proust, Edmond de Goncourt y Jules de Goncourt. En la música el impresionante genio de Claude Debussy, Maurice Ravel y el famosísimo Erik Satie.


Bibliografía

Bernal Mora, H. (enero-junio de 2012). La explicación a la Pintura del Impresionismo. Nómadas, 33(1).
Denvi, B. (1975). El impresionismo . Barcelona : Labor, S. A.
RIVAS, A. M. (2009). Breve introducción del Impresionismo. Revista de Claseshistoria.