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El Virus y la Grieta

Por Elvira Dianno

Un nuevo argumento, para marcar las diferencias de posiciones ideológicas, vino para dividir las aguas

De por sí, portador asintomático, trae reminiscencias de otro Otro Malo, hoy herido de muerte: el VIH. Otrora llamado ‘la peste rosa’, puso en el centro de los enemigos a los integrantes de la comunidad LGTB. Portadores de otro goce amenazante a un goce UNO, vg. goce mal llamado hétero, en tanto de hétero no tiene nada porque no soporta más que el goce fálico.

La ciencia ha dado una noticia: el VIH ha sido vencido en un paciente, y eso ha pasado desapercibido en tanto otro Otro Malo- el CONAVID19- ascendió al cenit de las news (las fake y las otras) cambiando la configuración política y económica de las Naciones, estableciendo fronteras inimaginables hace una semana y produciendo cambios escalofriantes en el lazo, en cada uno de los habitantes de una permanentemente aggiornada zona roja, minuto a minuto.

El Nuevo Mundo le cierra las puertas al Viejo Mundo, y a sus enemigos de siempre; el Tercer Mundo al Primer Mundo y a los del Este, también.
Un argumento, de una cierta solvencia científica, sobre un real del que no se tenían noticias hace pocos meses, solo sospechas, avala las drásticas medidas “que deben ser tomadas a tiempo”. Cierto es que lo real es siempre sospechoso, amenazante, hasta que las evidencias científicas, ese saber en el que necesitamos creer a rajatabla, descubren la vacuna.

Las vacunas para lo real están destinadas a fallar, como todo lo humano, siempre aparecerá un nuevo virus, una nueva amenaza. No todas vienen de lo imposible de visibilizar sin microscopio sino que, muchas, vienen del ojo mismo del investigador y de los que están a cargo de democratizar las vacunas y soluciones y de los que su i-responsabilidad subjetiva puede ocasionar un `mal’ a otros.
Paradoja sin salida si se puede ubicar que, este segundo rango de amenazas viene, – si se quiere- del corazón mismo de quienes pueden ser llevados puestos por los microorganismos en cuestión.

Las teorías conspirativas hoy dan vueltas el planeta, las respuestas solidarias van a la zaga de las soluciones individuales y los gobernantes a cargo muestran sus cartas.

¿Se puede usar un real, un virus en esta ocasión, para fines de políticas partidarias?
Si, por supuesto. Desde un tsunami a la gestión del agua, los alimentos y todos los recursos llamados naturales. Indispensables ellos para la sobrevida de la humanidad, si es que esto existe.

Ahora bien, `Something semells rotten en Denmark`, divulgada expresión del Hamlet de Shakespeare en el sXIV nos señala que los pueblos, desde hace siglos, sospechan de sus gobernantes. Algo huele mal y no solo en Dinamarca, así leemos las noticias.

Pero no todas las políticas son espurias, ni todo es monarquía. La democratización del acceso a los bienes de la naturaleza y la cultura depende, también, de la responsabilidad y la participación de cada uno en la Polis, con otros.

Hoy, como nunca, la opinión pública y el acto de cada uno develan que no hay vida humana sin un ethos social.

Hoy, la grieta pasa por el cauce que corresponde: individuo o sujeto. La soledad a la que recluye la cuarentena obligatoria cada vez más expandida, no rompe el lazo, sino que lo pone a prueba. Sujeto en tanto sujetado a un Otro, con otros.


La cuestión de la salud pública, de acceso libre y para todos, está jaqueada, pero no por el virus sino por el mercado de la salud o, si se prefiere, por la salud hecha mercancía. El desmantelamiento viral de los servicios de seguridad social incluye la salud.

Acceder a una buena salud pasó a formar parte de los privilegios y no de los DDHH proclamados en 1948, justo cuando habían sido hecho añicos después de 2, si, dos! Guerras Mundiales acaecidas en menos de medio siglo. Esas en el que el goce UNO quiso arrasar con las diferencias, de la mano del odio, la indiferencia y la ciencia puesta al servicio del Amo.

Hoy el CONAVID19 muestra, claro sobre oscuro, que somos frágiles .Fragilidad del cuerpo que se trasunta en todos los sistemas que la civilización inventó y que la única fortaleza posible, aunque destinada a fallar, está basada en la democratización y no en la concentración de los bienes y sus puertas de acceso. Esto es, está basada en el lazo.

Los gestores de la concentración y exclusión hoy proclaman la importancia de la salud pública, al unísono de quienes la defendieron siempre.

¿Dónde radica la diferencia? En los actos, esto quiere decir que la política no es un mero discurso, sino un hecho de discurso.

Pero la política no es la ‘profesión’ de los gobernantes, es el lazo que reúne a los habitantes de la polis. Que, por supuesto, necesita de los políticos en tanto representantes a cargo.

Las redes traen noticias desde muchos rincones del planeta acerca de la modificación en el lazo que han producido, no la propagación del virus, sino las medidas tomadas por las autoridades sanitarias

Las noticias vinieron del lejano y exótico Este al que ni los del NW ni los del NE, ni muchísimo menos los del Sursur, tenemos afición, ni acceso cotidiano, ni identificaciones sólidas.

Atribuían al CONAVID19 a la comercialización de animales exóticos- no aptos para el consumo- en ferias callejeras, donde se trafican animales vivos a los que se los sacrifica a pedido del consumidor

Un escozor de ajenidad y horror dio vueltas el planeta. ¡A quién se le ocurre comer murciélagos! Mamífero asociado a las películas de terror que, además, transmite la antológica y letal rabia. Sabido es que, muerto el perro, muerta la rabia. No fue compasión ni solidaridad lo que produjo al interior del pensamiento de cada uno. ¿Hay que eliminar al perro?

Pero el CONAVID19, ya no la rabia, infectó a sus degustadores, si es que eso no es leyenda y los contagiados debían ser recluidos y asistidos, en la medida de las posibilidades sanitarias. Insuficientes per se. China construyó tres mega hospitales en tiempo récord y las Coreas impusieron cuarentena general con mano dura.

El impacto, para los habitantes de más allá del exótico y far far wild East, fue la Bella Italia que implosionó y pasó al top ten de las estadísticas, relegando a los orientales a un 2do plano.

El desplazamiento del eje de la preocupación cambió de continente, de hemisferio, de raza.
Y el corazón del Norte se estremeció. Dos de las grandes naciones del Viejo Mundo han anunciado que el virus va a circular entre el 60 y 70% de la población y una de ellas, que se ocuparía de la economía y no de los enfermos. ¡¡Vaya sinceramiento de la cuna del liberalismo!! Se producirá autoinmunidad, anuncian.

Esa política es la que devela lo que el virus ha venido a sincerar: el sistema que pone al mercado al mando necesita de la exclusión. En buen romance se llamaría selección natural de las especies. Al ‘mujeres y niños primeros’, consigna de los salvatajes, se le agrega en esta ocasión, los healthy, los saludables, los curables. Ancianos y condenados de la tierra no aplican para acceder al kit básico: respirador artificial para unos, alcohol en gel y reactivos para los otros.

Las estadísticas no contabilizarán a los que mueren de hambre, sed, ébola, dengue y otras desgracias como decesos del CONAVID19.
De la Bella Italia vinieron las peores y las mejores novedades, confinados por responsabilidad social y subjetiva y, si hace falta la fuerza pública, denuncian la realidad de los hospitales como de guerra y el abandono de los ancianos pero, además, los italianos cantan desde los balcones, con otros, para combatir el peor de los virus, el de la soledad. Cantan “Bella ciao”, himno de los partisanos contra el nazismo, cantan el himno del Napoli “la gente come noi non molla mai”, la gente como nosotros no se rinde jamás.

Mientras los españoles son enviados a casa por las mismas precavidas razones, aplauden, desde los balcones, en un acto político sin ambages, a los médicos y enfermeros que le ponen el cuerpo a la urgencia en los hospitales públicos, también devastados por la voracidad del mercado a la par que viralizan una iniciativa ciudadana. Un formulario para bajar por la red o garabateado en amorosos mensajes para ayudarse entre vecinos de un mismo edificio.

El virus letal que portamos -el odio que torna al otro, en su diferencia, en una amenaza- tiene un antivirus que se puede activar, sino la grieta que divide la frágil frontera entre Eros y Thanatos se abrirá como un precipicio.

Queda por ver si, pasada esta pandemia, las preexistentes y olvidadas pandemias herederas del mismo virus letal que nos habita, consigue tanta prensa y tantas medidas drásticas. A nadie se le escapa que el virus tocó Wall Stret y la sala de máquinas del mercado dejará en su debacle más damnificados fuera del sistema con hambre, sed, ébola, dengue, sin pan y sin trabajo y, por supuesto menos salud y menos educación.

Ya se verá.

Elvira Dianno, calmar me escribe
Domingo 15 de marzo del 2020