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El 25 de mayo en Argentina: ¿Realmente fue una “revolución”?

El 25 de Mayo se conmemora la realización de la Primera Junta de Gobierno Patrio, donde un grupo de criollos, nativos, discutieron y lograron conformar un grupo político para decidir las diversas cuestiones que envolvían al Virreinato del Rio de la Plata, gobernado por ese entonces por el virrey Cisneros, peninsular. Esta independencia política es el punto de partida para la conformación de lo que será años más tarde el estado argentino. 


Sus integrantes fueron: 
Presidente: Cornelio Saavedra, Comandante de Armas. 
Secretarios: Dr. Mariano Moreno y Dr. Juan José Paso. 
Vocales: Dr. Manuel Belgrano, Pbro. Manuel Alberti, Dr. Juan José Castelli, Miguel e Azcuénaga, Domingo Matheu y Juan Larrea.

Creemos que los lectores, en el caso de Argentina, deben reconocer estos apellidos, al menos por las calles de cada localidad de nuestro país, algunos serán más nombrados que otros y sus historias de vida se merecen una publicación aparte, de tantas que se podrían hacer. La intención es dejarle algunas situaciones pocas conocidas o nombradas de la llamada “Revolución de Mayo”. 

Como podemos notar es una de las fiestas más populares de nuestro país, cada año para esta fecha las ciudades se empapelan de banderas y decoraciones en celeste y blanco, se realizan un sinfín de actos cívicos y militares, donde se resaltan las comidas típicas como los pastelitos, las empanadas y el locro, en las escuelas se recrea la famosa escena Cabildo, donde aparecen los vecinos, bien vestidos de traje y galera, queriendo saber que pasaba, mientras los sectores populares eran representados por los típicos oficios de la época, vendedores ambulantes como aguateros, lavanderas, escoberos y plumeros, lecheros, entre tantos otros más que el ustedes podrán recordar o imaginar en sus mentes. Pero, a pesar de todas estas demostraciones de afecto y agradecimiento a nuestros hombres patrios, ¿qué significa el 25 de Mayo para los argentinos? 

Seguidamente podríamos plantear estas otras preguntas: ¿Realmente fue una “revolución”? ¿Para quienes? ¿Por qué se desarrolló? ¿Qué sectores la encabezaron? ¿Cuál era el papel de las mujeres, niños y el resto de los sectores sociales? ¿Había representación del resto de las provincias? ¿Qué pensaban con respecto a la independencia y de la influencia de Buenos Aires? ¿Qué proyectos políticos, económicos y sociales había para organizar el Estado? ¿Por qué no escuchamos o sabemos de todo estas otras situaciones?



Cuando escuchamos la palabra revolución deberíamos asociarla con las de “cambio profundo”, es decir, una fuerte transformación de raíz, en donde las estructuras por las que se sostiene un sistema son removidas para darles lugar a otras, nuevas. Ahora, desde lo político vemos que se da una autonomía regional durante la Semana de Mayo los principales vecinos del Cabildo de Buenos Aires son convocados a debatir sobre la posible independencia del Virreinato, recordemos que el Rey Fernando VII había sido tomado cautivo por Napoleón y ante la negativa de España de reconocer al hermano del francés se crearon Juntas provisorias para representar la autoridad y poder real. En el caso de los virreinatos americanos, al perderse la figura del Rey se perdía la legitimidad de autoridad del virrey, por ende se propuso la formación de una Junta encabezada por el Cabildo de Buenos Aires. El concepto de vecino, durante el periodo virreinal, era la de las personas que tenían influencias económicas y políticas, por ende solo eran un grupo reducido y significante de la sociedad de Buenos Aires, yendo a la reunión aproximadamente la mitad de ellos. El resto de las personas eran muchedumbre. 

A su vez, esta disputa por la independencia se reflejaba en el ámbito de lo económico, ya que los principales peninsulares, que además de ocupar los mejores cargos públicos eran grandes comerciantes, tenían mayores ventajas con la aplicación del modelo de monopolio único, donde solo se permitía comerciar con la metrópolis, mientras que los criollos, que eran grandes ganaderos, su exportación se encontraba limitada, por ende pedían el libre comercio con otras naciones como Inglaterra y Francia. Estas diferencias también se las podía apreciar en los estamentos sociales donde los peninsulares se encontraban a la cabeza, despreciando a todo español nacido en territorio americano. Por lo tanto, la lucha por la independencia, creemos que es una disputa de poder entre dos sectores elitistas, cada uno movido por sus intereses y proyectos de desarrollo. 





En lo que refiere al papel de mujeres y niños, por no entrar también en el análisis de otros sectores sociales, pasa casi desapercibido en las tomas de decisiones o hechos trascendente en este periodo, como vislumbramos en el posteo dedicado a Mariquita Sánchez de Thompson. Claro ejemplo es la composición de la Junta, donde son todos hombres. El pensamiento de la época consideraba a la mujer como un ser inferior y sin derecho a voz. 

Por otro lado, referido a lo que pensaban las provincias del interior con respecto a la emancipación de España. Éstas, en especial Tucumán y Córdoba, no estaban de acuerdo porque veían el peligro del predominio de Buenos Aires, donde por priorizar sus intereses perjudicaría al resto. Ejemplo de esto fue la separación y declaración de independencia del Paraguay en 1811, que enemistada con la capital virreinal no iba a tolerar su incumbencia. Otro caso donde se puede apreciar esto es en el debate entre proteccionismo-liberalismo. Finalmente, al aplicar el libre comercio se inundaría los productos industriales ingleses en las provincias y destruirían la industria artesanal, pero sin dudas serviría para catapultar al Litoral y Buenos Aires en la producción agrícola-ganadera. De todas formas, hay que aclarar que si bien para 1810 no había un sentimiento de separación, al menos total, también es cierto que se priorizó la unión sobre la separación en las provincias más cercanas a Buenos Aires, y que actualmente conforman nuestro país. 


Con respecto a los infinitos proyectos que había para llevar a cabo la “Revolución” independentista se resalta los opuestos de Mariano Moreno y el teniente coronel Cornelio Saavedra. El primero quería instaurarla rápidamente, a sangre y fuego, sin consenso de las provincias, mientras que el segundo era más diplomático y federal. Tal vez por ello, en algunas provincias se celebra con mayor agrado el 9 de Julio de 1816, donde en el Congreso de Tucumán tuvieron participación y palabra destacada, a diferencia del 25 de Mayo, donde les recuerda como el paso del poder de España a Buenos Aires. Es decir, el paso de mando de un dominador a otro. 

Ahora, analizando todos estos aspectos, podemos apreciar que la revolución de mayo, lejos de ser la representación de todo un amplio sector social y regionalista, fue en realidad una revolución jacobina, expresión de un sector privilegiado y concentrado en Buenos Aires. 

Desde este humilde espacio queremos estar dispuesto a mover ciertas ideas y clichés que se siguen recordando con respecto a esta fecha tan simbólica para nuestro país. No nos creemos dueños de la verdad ni somos menos patriotas por resaltar otras cuestiones prácticamente invisibilidades. Solamente integrando todos los aspectos, o al menos la mayoría que se pueda, podremos lograr una mayor síntesis de nuestra historia. 

¡Muchas gracias y que pasen un lindo 25 de Mayo!

Ernesto Affolter


Bibliografía consultada:
Ø  Assadourian, C. Beato, G. y Chiaramonte, J. C (2010). Historia argentina 2: de la conquista a la independencia- 2ª ed y 1° reimp. Paidós. Buenos Aires.
Ø  Goldman, N. (). Nueva Historia Argentina- Tomo 2. Revolución, Republica, Confederación (1806-1852). Ed. Sudamericana. Buenos Aires, Argentina.
Ø  Halperin Dongui T. (1985). De la revolución de la independencia a la confederación rosista. Ed. Paidós. Buenos Aires.
Ø  Romero, J. L. (2011). Breve historia Argentina.
Ø  Romero, J. L. (1975). Las ideas políticas de la Argentina.