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Dadaísmo: La negación absoluta de todo arte y de toda literatura


En el medio del conflicto bélico de la primera guerra mundial que azotaba a Europa en el siglo XX surgió un grito contestatario de un grupo de jóvenes artistas y poetas. Este grito se llamó DADA, dos silabas elementales y comprensibles en todas las lenguas y perfectas para un movimiento artístico y literario fervoroso, contestatario e iconoclasta. 

Dada fue un fenómeno espiritual y una explosión creativa en todos los ámbitos del pensamiento del arte que revolucionó todo el panorama del veintésimo siglo. El objetivo del movimiento era poner en discusión todo. 

El dadaísmo trata simplemente de la negación total, absoluta, de todo arte y de toda literatura.(Aguirre, 1968, pág. 8).


Hannah Hoch, “hecho para una fiesta”, 1936. 

El mundo Dada despreciaba todo academicismo y todo ismo en general. Desechaba todo cubismo, futurismo, expresionismos, toda la escuela del arte clásico como del arte de vanguardia. Porque el Dada refutaba toda la condición de escuela literaria o de doctrina estética. Dada es una actitud, una protesta, era ilógico y demolía toda cosa.

De esta manera lo demuestra Tristán Tzara en uno de sus manifiestos: 
“… Así nació DADA de una necesidad de independencia, de desconfianza
para la comunidad. Aquellos que nos pertenecen conservan su
libertad. No reconocemos ninguna teoría. Estamos hartos de las
academias cubistas y futuristas: laboratorios de ideas formales.
¿Es que se hace arte para ganar dinero y acariciar a los gentiles
burgueses? ...”
(Tzara, 1963, pág. 9)

Esta corriente fue creadora de algunas de las obras mas representativas del arte moderno y de los artistas mas controversiales como:


Marcel Duchamp (1887-1968) – La Fuente, 1917.

Man Ray (1890-1970) - Objeto para ser destruido, 1923.

Jean Arp (1887-1966) – Torso de los pirineos, 1959. 

Raoul Hausmann (1886-1971). Collage. 

Dadá se presenta como un programa, aunque de signo negativo, para la acción. Este programa suponía el rechazo de toda tradición, de todo procedimiento heredado. Los dadaístas están “por encima de los reglamentos de lo bello”. Comienzan desde cero. “No buscamos nada”. “El arte no es un dogma ni una religión. El arte es un placer, una liberación” (Francis Picabia: Manifiesto Dadá). 
(Aguirre, 1968, pág. 11)

Francis Picabia, Tableau rastadada, 1920.

En 1916 en Zurich, una pareja alemana, Hugo Ball pianista y escritor sin dinero y Emmy Hennings pacifista convencida, poetisa y cantante de cabaret, se mudaron a un pequeño local que bautizaron como Cabaret Voltaire. Pronto comenzaron a asistir un grupo de jóvenes intelectuales que vivían en la ciudad y se refugiaban de la guerra, estos eran Tristan Tzara y Marcel Janco dos jóvenes estudiosos de Rumania. También Jean Arp artista, Sophie Taeuber artista y profesora de art déco y Richard Huelsenbeck poeta y baterista. 

En el Cabaret Voltaire, Hugo Ball, Emmy Hennings y otros amigos organizaban conferencias, lecturas de poesía, conciertos, bailes, todo impregnado de un profundo espíritu de revuelta. 

Hugo Ball recitando un poema que se llamó Karawane. 


En cuanto al surgimiento del movimiento hay opiniones varias, algunos historiadores consideran que surgió del desencanto por la guerra, otros plantean que brota de los sentimientos hostiles hacia la cultura y los valores tradicionales de los artistas. Pero la versión de los hechos que considero mas verdadera acerca del nacimiento Dada es por la profunda necesidad de cambiar el mundo que tenían estos artistas, la obligación de romper prejuicios y liberar a la humanidad de ataduras y de velos. Aquí un pasaje del libro de Brest (1979) que hecha luz sobre esto. 

"Los más atemperados afirman que nació de la desilusión y la frustración que desato la guerra del 14; los detractores señalan la confusión, el asco contra el mundo, la vanidad, la subversión, la insolencia, etc. Estas son unas interpretaciones ingenuas y fáciles que confunde las causas con los síntomas. Es probable que la eclosión de Dada se haya debido al contraste que se produjo entre la moral del soldado, necesariamente libre porque responde a una válvula de escape de la disciplina militar, y la moral de la sociedad que no se había sentido igualmente conmovida… “En Zúrich, en 1915, desinteresados de las matanzas de la guerra mundial nos entregábamos a las Bellas Artes. Mientras rugía el cañón a lo lejos, el tronar de las baterías, hacíamos collages, recitábamos, hacíamos versos, cantábamos con toda el alma. Buscábamos un arte elemental que debía, según pensábamos, salvar a los hombres de la locura furiosa de esos tiempos. Aspirábamos a un orden nuevo que pudiera restablecer el equilibrio entre el cielo y el infierno”. Juzgue el lector, por estas palabras de Hans Arp, si estaban dominadas por el espíritu de destrucción. No hay tal nihilismo ni tal farsa… Hay en el fondo de esa rebelión una fe de que el mundo podrá llegar a ser algo distinto de lo que es y una voluntad de cambio que fortalece cualquier movimiento artístico". (Brest, 1979, págs. 230 - 231)

Tristan Tzara en 1918 escribe en francés el primer manifiesto dadaísta, una obra poética fundamental, un latigazo que golpeo con alegría y violencia, el cual contenía las condiciones para la evolución del dadaísmo. 

Y declara: "Queríamos mirar el mundo con ojos nuevos, queríamos reconsiderarlo hasta en sus bases, y poner a prueba su adecuación y las nociones impuestas por nuestros antecesores". (Aguirre, 1968, pág. 10)



Imagen del primer manifiesto Dada escrito por Trustan Tzara en 1918.

Los dadaístas utilizaron el medio más masivo de comunicación de masas, publicaron innumerables revistas y estas sirvieron para la expansión del movimiento y de los artistas. Tenían su propio espacio para promover el Dada que circulaba en todo el mundo. Estas revistas ostentaban una libertad impertinente y creativa sobre las compaginaciones y las gráficas.


Imagen de la primera revista Dada en 1919. 


Un rápido balance revela que los integrantes de Dada innovaron en el empleo original del papier collé, que derivó hacia el collage y el fotomontaje … Para Dada, el collage consistió en la agrupación dinámica de fragmentos de imágenes en la que aparecen por obra del azar -manera de designar simplemente a la sensibilidad irracional- nuevas estructuras, cuyo sentido estético no procede de la suma de los componentes sino del espíritu de totalidad que se logra con ella… El collage se transforma en un dinámico y absurdo juego de imágenes fragmentadas que revelan metáforas inesperadas. Así el collage se vuelve un método de exploración de la realidad y un procedimiento para expresarla que explica la inmediata influencia que tuvo sobre aquellas formas modernas que requieren un dinamismo más acentuado que la pintura: el cinematógrafo y la fotografía, la tipografía y el cartel de propaganda.  (Brest, 1979, pág. 226)


Raul Haussman, 1923. 

Los Dada se valieron de objetos hechos (ready-made) de carácter comercial -o de su representación pintada, dibujada o fotografiada- a los que desplazaban de su función original modificándolos o agregándoles formas extrañas, como si los hubiese guiado la idea de que una surrealidad se esconde tras las cosas más comunes que nos rodean. (Brest, 1979, pág. 227)

Marcel Duchamp, Rueda de bicicleta, 1913. 

El movimiento no duro mucho tiempo como otras corrientes dentro del arte, porque no era fácil perdurar, nace en el 1916 y muere en el 1923, 17 años. Pero el Dada no puede considerarse muerto porque ha inspirado generaciones y generaciones de artistas.
Los dadaístas hicieron sentir sus propias voces demostrándose siempre muy destructivos, insensatos y subversivos.
Dada fue ante todo “un estado de espíritu”, una protesta contra todo mediante la negación total. Ser dadaísta es “gritar lo contrario de lo que el otro afirma”. (Aguirre, 1968, pág. 10)

Lautaro Romio


Bibliografía

Aguirre, R. G. (1968). El Dadaísmo . Buenos Aires : Centro editor de america latina S.A.
Brest, J. R. (1979). La pintura del siglo XX. Buenos Aires : Fonde de cultura económica .
Tzara, T. (1963). Siete manifiestos Dada. Jean Jacques Panvert Editeur.