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Un punto de ruptura: La cientificidad del método analítico

El problema histórico que atañe a la invención freudiana desde su fundación, allá por principios del siglo XX: ¿Es una ciencia? Vamos a iniciar este recorrido partiendo desde el comienzo y a intentar resumir los puntos de debate de tal cuestión.

El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona. (Hölderlin). 
Por Pablo Faienza

El Psicoanálisis es una disciplina que está en una línea de pensamiento completamente distinta de la psicología experimental, remontándonos a Wundt. Esto es así porque para Wundt el objeto es la conciencia y el método es experimental, todo ello en el marco de un modelo empírico. Muy distante del Psicoanálisis.

La psicología experimental es moderna, parte de los desarrollos cartesianos. Tanto el conductismo, como la psicología de la Gestalt, cognitiva y sistémica parten de la psicología experimental. Y si bien los escritos freudianos son contemporáneos a esta última, no son inherentes a la tradición epistemológica moderna. ¿Se fractura con Freud la modernidad? Freud introduce una serie de rupturas con toda la tradición de su época, con todos los discursos dominantes.

La psiquiatría de la época se circunscribía a una concepción exclusivamente anátomo-patológica del padecimiento mental. Freud inicia su formación en este contexto. Es notoria la ruptura que funda al momento de considerar que las enfermedades pueden tener causas psíquicas, que ya no se trata sólo de orígenes orgánicos.

El Psicoanálisis no es una psicología, como afirmamos en “Las mentiras de las mentiras del psicoanálisis”. Con Freud se produce un cambio radical en la concepción de sujeto. A partir de allí existe lugar para la causalidad psíquica, subjetiva y representacional del padecimiento mental. Precisamente, el sujeto halla su fundamento en el inconsciente. El poder de Freud reside en erigir a los fenómenos inconscientes como objeto de reflexión científica y al Psicoanálisis como método a partir del cual hacerlos asequibles al conocimiento.

Pero he aquí una diferencia… la psicología no es cuestionada por la comunidad científica como sí en el caso del psicoanálisis. ¿Por qué? No es una ciencia exacta, eso está claro. Igual ojo porque si nos paramos en esa línea, ni la medicina debería ser considerada ciencia. Tampoco es una ciencia predictiva, que busca registrar la conducta humana, ni hacer una lista de indicadores de depresiones u obsesiones, ni nada que se le parezca. También podría ser porque el inconsciente no existe, como dijimos en nuestro video, en términos físicos. Nadie vio ni tocó alguna vez un Inconsciente (quizás viste algún inconsciente mandando mensajes mientras conducía, pero no nos referimos a eso). El inconsciente es en principio una idea, una hipótesis, que Freud adjudico un carácter sistemático, con sus propias legalidades y normas, para explicar el comportamiento del sujeto. Además de darle carácter de objeto, inventó un original método para abordarlo.

Pero a pesar de estar más que comprobado que el psicoanálisis tiene una efectividad clínica al nivel de la TCC (por supuesto que hablando en términos estadísticos, especialmente a que produce mejoras clínicas comparado al no tratamiento. Bados López y García Grau. 2008), incluso siendo estudiados por profesionales afines a corrientes cognitivas-conductuales, el cuestionamiento no reside ahí… sino desde la teorización realizada por una persona llamada Karl Popper



Popper (1902-1994, epistemólogo) cambia radicalmente la noción que se tenía de ciencia hasta el momento. Fue el creador del Falsasionismo, con la cual reemplaza el postulado cientificista verificacionista de la época (una teoría era científica si sus postulados eran comprobados empíricamente), por el postulado falsasionista (una teoría científica debe, primero, ser susceptible de ser falsada, para después ser “no falsable”). Es decir que la teoría que “sobreviva” de ser falsable hasta la fecha, era por definición una teoría científica.

Y es precisamente este el quid de la cuestión, porque con el postulado popperiano vigente, nos encontramos ante la rotunda afirmación: “el psicoanálisis es una teoría incontrastable”, es decir no es susceptible de ser falsada, ni de demostrar su validez o falsedad con la realidad empírica. Esto parecería lapidario para entender al psicoanálisis como ciencia… ¿o no?

Sigamos hurgando en la teoría de Popper. Toda corriente que no era falsable era considerada “pseudociencia”, y podría recopilarse en alguno de estos tres grupos: 


Tautológicas: Los “porque si”. Las afirmaciones que se afirman a sí mismas, sin ser comprobables empíricamente.

- Metafísicas: (Jung, te llaman…) Referidas a cuestiones espirituales, divinas o paranormales. Entraría aquí la parapsicología, por ejemplo.

- Ambiguas: “Si porque capaz pasa esto… pero a veces, generalmente de día… o de noche también, a veces”. Se mueve en muchos indicadores que pueden ser considerados bajo la misma causa, pero no certeramente, ni delimitando un campo.

Ahora bien ¿Dónde ubicamos al psicoanálisis?

El psicoanálisis, en visión amplia, no deja afirmaciones “porque si”. Si bien hay momentos de la teoría donde Freud no sabe de dónde agarrarse (como por ejemplo cuando compara el sepultamiento del complejo de Edipo con la dentición), en su completud, siempre se dieron explicaciones coherentes y lógicas con el pensamiento psicoanalítico. No podemos quedarnos con momentos de la teoría solamente, porque sería como leer solo un capítulo de una novela más amplia. Entonces afirmamos que no es tautológica.

¿Metafísica? Popper quizás consideraba colocarla en este grupo, por el carácter no-físico de su objeto. De hecho, la noción de “programas de investigación” propuestos por el autor, era pensando en el psicoanálisis. Pero el tema es el siguiente: la teoría psicoanalítica se para principalmente en el terreno de la sexualidad. Acá no hay chamanismo, ni espiritualismo, ni mándalas, ni nada semejante. Aquí hay elementos deslindantes entre lo somático y anímico, que entran en juego y constituyen los desarrollos de los que se vale el psicoanálisis. Por eso inferimos que tampoco es metafísica en sentido estricto.

¿Ambigua? ¿Al estilo “no especificado”? No. El psicoanálisis contiene postulados precisos de los procesos anímicos intervinientes en el sujeto, en su producción y desarrollo, en su conducta y en sus síntomas. Por supuesto que hay textos más precisos que otros (podemos mencionar el texto de Freud: Proyecto de psicología para neurólogos).

Al no incurrir en ninguno de los grupos, la pregunta sigue quedando sin respuesta. Ahora bien, los postulados anti-psicoanálisis se paran en un preconcepto que es erróneo, y ese es el hecho de considerar al psicoanálisis como teoría omni explicativa. Es decir, aquella que puede explicar absolutamente todas las cosas del mundo: la vida, la muerte, la guerra, la paz, el clima, el cielo, el infierno, por qué sube el dólar, el incendio en Notre Dame, Gokú Ultra Instinto, Tinelli, como hacer un buen guiso, etc. Es ciertamente curioso esto, porque parecería sacado de personas que solo leen el titulo de los libros. Es sabido que Freud ha escrito ensayos referidos a la guerra, a cuestiones literarias, a cuestiones antropológicas y socioculturales, sí, pero refieren a una dimensión más filosófica y social de sus postulados. La teoría psicoanalítica es por excelencia una teoría del sujeto, al que atañe siempre una dimensión social (así comienza el texto “Psicología de las masas y análisis del yo”). Ahora bien, no es la intención del psicoanálisis ser una teoría explicativa de todas las cuestiones de la vida. Puede que su práctica se haya pervertido mucho, sí. Particularmente he escuchado que hay profesores explicando barbaridades como que Alemania debe ganar de vez en cuando un mundial para sublimar sus “pulsiones de guerra”, así como "expertos" en televisión abierta exponiendo porque la economía está como está, y así… Pero no desviemos el foco de atención y la incumbencia del cual el psicoanálisis se ocupa y debe ocupar (y esto va tanto para propios, como para ajenos, que se sirven de estos personajes).

Entonces volvemos a lo mismo… ¿está el psicoanálisis en una suerte de limbo, entre la ciencia y pseudociencia? El debate se produce incluso en el mismo seno del campo profesional. Que sí es una ciencia natural; que difícilmente pueda ser ciencia natural como pretendía Freud pero que no necesita se proclamada tal; que la esencia misma del psicoanálisis al considerar un sujeto no generalizable se excluye a si mismo de ser falsable, etcétera, etcétera.

La mente es algo muy complejo, no medible, no cuantificable, inespecífico y nada homogéneo. El psicoanálisis es la única teoría que realza la noción de subjetividad por encima de individuo, que sistematizó los procesos mentales no computabilizables, incluyendo técnicas para abordarlo y liberarlo de sus malestares (siempre delimitando un grado de incumbencia), cuyos métodos demuestran un grado de eficiencia clínicamente demostrado. El psicoanálisis es una teoría efectiva. Y esto es así, aunque muchos lo niegen o alcen la bandera de la no falsabilidad, aun cuando el propio Kuhn (discípulo de Popper) le objetó su escasez de criterios ya que son pocas las veces que los científicos actúan en base al falsacionismo. Particularmente me gustaría interpelar esta actitud, porque parecería que hay además algún “fantasma” detrás de esto ¿Por qué tanta reticencia hacia el psicoanálisis, aún cuando hemos visto que no solo es denigrada de validez efectiva (a pesar de tener alto nivel de eficacia clínica, con su propio método y sus propias técnicas), sino rebajada a ser comparada con la frenología, la homepatía, o incluso los tratamientos con sanguijuelas? La pregunta me hace cierto ruido, porque, por ejemplo, el nombre del canal de Youtube de uno de los personajes que alza su voz contra el psicoanálisis comienza con la palabra “Píldora..." ¿Podemos pensar que no habría tanto ensañamiento si cierta industria no requeriría del sufrimiento psíquico como condición necesaria para potenciarse?

Es un interesante debate, al que seguramente seguiremos tratando.